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Estado de México – Pueblos Mágicos

Pueblo mágico – El Oro

El Oro, Pueblo Mágico del Estado de México, es una de las antiguas glorias mineras de esta región del país. Forma parte de la Sierra Madre Occidental, que se extiende desde Tlalpujahua, pasa por este lugar y se prolonga por Temascalcingo y Atlacomulco.

A la mayoría de los municipios de la entidad se les identifica por su nombre de origen prehispánico, no sucediendo así con El Oro, sin embargo, tratando de definir el nombre propio de este lugar, se recurre a la etimología del náhuatl  Teocuitlapilli: “Lo que nos legaron los dioses”, o “Excremento sagrado”, que se refería al precioso metal extraído de la tierra: el oro.

Ubicado en la serranía de Tlalpujahua, en los límites con el estado de Michoacán, es una de las poblaciones que ostenta con más ejemplaridad la riqueza arquitectónica de una villa que vivió épocas de bonanza gracias a sus minas de oro, plata y zinc. Es un destino para quien gusta de ambientes nostálgicos.

Entre los edificios atractivos para el turismo por su antigüedad se encuentran: el Palacio Municipal, el Teatro Juárez, la antigua estación del ferrocarril, La mina de Tiro Norte. Las capillas de La Magdalena, Tapaxco, Santiago Oxtempan, Hacienda de Tultenango y La Hacienda de la Jordana. En el municipio se encuentra el museo de la minería donde se exhiben documentos, fotografías y atuendos que muestran la época minera en El Oro. También, se exhibe una colección de tipos de piedras existentes en la República Mexicana.

Pueblo mágico – Malinalco

El nombre de Malinalco se compone de malinalli, planta gramínea llamada “zacate del carbonero”, con ellas se hacen las sacas del carbón y las cuerdas o mecates con que las atan; de xóchitl, “flor”, y de co, “en”, y significa: “Donde se adora a Malinalxóchitl, la flor del malinalli”.

Enclavado en la confluencia del eje neovolcánico transversal y la Sierra norte del estado de Morelos, el pueblo de Malinalco reúne en un mismo lugar, hermosos paisajes naturales, una rica historia y un destacado legado arquitectónico, todo esto en el marco de la plácida y alegre provincia mexicana.

La historia de Malinalco es sumamente antigua y se remonta a épocas prehispánicas al haber sido poblado por las culturas teotihuacana, tolteca, matlazintla y azteca. De estas dos últimas culturas, aún perdura un importantísimo sitio arqueológico, ubicado en la cima del Cerro de los Ídolos al oeste del poblado. A este lugar acudían los caballeros águila a realizar ritos esotéricos para su iniciación como guerreros aztecas.

Malinalco cuenta con una buena infraestructura así como con varios pequeños hoteles, posadas y varios restaurantes. Parte importante de una visita a este lugar, es recorrer cada una de sus calles a pie, calles antiguas en las que podremos descubrir hermosos detalles en las casas típicas de la zona, que aún en nuestros días reflejan la tranquilidad y belleza que han tenido por siglos. Además recientemente se han instalado en la zona varios locales con productos de diseño, artesanías y textiles que aumentan el atractivo de este poblado.

Pueblo mágico – Metepec

En matlatzinca su nombre es “Nepinta-Tuhi” o “habitantes de la tierra del maíz” y hace alusión a lo que fuera una región de lagos y bosques. En otomí, a Metepec, se le da el nombre de “Ntaguada”. Metepec, del náhuatl, significa “en el cerro de los magueyes”. Se trata de un típico poblado del Estado de México ubicado al sur de Toluca, a unos siete u ocho kilómetros de la capital mexiquense, con la proyección, colores, olores y sabores del México Antiguo.

Metepec es un pueblo alfarero por excelencia. Quienes visitan este magnífico pueblo mexiquense, por lo general resultan asombrados por las verdaderas obras de arte que realizan los maestros alfareros del lugar.

Visitarlo es adentrarse en un ambiente bohemio entre artesanos alfareros, talabarteros y hacedores de vitrales; es caminar por las noches entre puestos de comida, encontrar el placer de los sabores y colores en cada platillo, y conocer algunos personajes fantásticos de la imaginería indígena hecha barro.

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Pueblo mágico – Tepotzotlán

El nombre del municipio de Tepotzotlán es de origen náhuatl, está compuesto por los vocablos: Tepotzotli o Teputzotli, joroba y Tlan, entre; significa “Entre jorobados”.

Tepotzotlán es una bella comunidad mexiquense que preserva su proyección colonial y además, posee una de las joyas más admirables de la cultura virreinal en nuestro país: el ex convento de novicios de los jesuitas, en el cual, destaca el admirable templo dedicado a San Francisco Javier, mismo que fuera reconocido como monumento nacional en la década de los treinta.

Se trata de un pueblo encantador, con calles empedradas, típico mercado y rincones cautivantes por su ambiente provincial mexicano, siendo un municipio rico en atractivos históricos y naturales.

Año con año, durante las celebraciones decembrinas, en la Hostería del Convento en el Museo Nacional del Virreinato, se llevan a cabo las famosas pastorelas de Tepotzotlán, en donde, además de presenciar un espectáculo pícaro y pintoresco, se pueden cenar deliciosos antojitos mexicanos.

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Pueblo mágico – Valle de Bravo

Han sido varios los nombres que se le han dado a Valle de Bravo desde la llegada de los frailes franciscanos a su territorio, el primero de ellos fue San Francisco del Valle de Temascaltepec (Temascaltepec de indios), Villa del Valle y Valle de Bravo, aunque para distinguir entre el primero de éstos y real de minas de Temacaltepec, se optó por llamarle simplemente Valle.

Pueblo Mágico escondido entre las montañas, tierra de paisajes hermosos enmarcados por su majestuosa laguna. El romanticismo, la aventura y la vida agradable del pueblo vallesano arropan a cualquier visitante.

Además, Valle de Bravo es un notable destino de altura, tanto por la calidad de su infraestructura turística, como por su conveniencia para practicar vuelos deportivos y deportes acuáticos. Es interesante saber que la vegetación de Valle de Bravo es sumamente boscosa, con abundantes coníferas, el entorno natural es mirifico.